Forjada en la tormenta de David B. Gil

Forjada en la tormenta de David B. Gil

Cuando escribo reseñas hay tanto que quiero decir que me cuesta seguir la estructura lógica de una pieza periodística de calidad. Mis dedos se entusiasman, sobre todo al hablar de un libro que me haya encantado, y empiezan a saltar sobre las teclas como si estuvieran poseídos. Esta reseña es un ejemplo, porque el libro que os traigo me ha parecido precioso, de principio a fin. También es cierto que David B. Gil es uno de mis autores favoritos, así que es posible que me emocione con sus libros un poquito más de lo habitual.

La historia de Forjada en la tormenta nos invita a descubrir al samurái Asaemon Hikura, del clan Sugawara, un personaje un tanto peculiar que debe investigar la desaparición de cinco niñas en una pequeña aldea alejada de la capital. Cuando llegue allí, Asaemon se encontrará con Yumiko Kuroda, una joven y rebelde arquera que está dispuesta a todo con tal de encontrar a su hermana desaparecida.

Forjada en la tormenta es una novela que se mueve cómodamente por varios géneros: por un lado, reconstruye con gran precisión el Japón feudal de finales del siglo XVI y principios de XVII (es decir, se ubica en la época Edo, durante el shogunato Tokugawa); por otro lado, nos muestra una trama cargada de giros, suspense, conspiraciones e intrigas; y, por último, es una novela con una poderosa carga dramática y unos personajes inolvidables y redondos. Así pues, podríamos decir que estamos ante un thriller histórico, con elementos del folclore nipón, tejido con la delicadeza y el cuidado que caracterizan al autor.

Y es que David B. Gil tiene la capacidad de reconstruir el Japón feudal con absoluta minuciosidad, hasta el punto de hacernos ver y sentir lo que está ocurriendo. Se nota que es un autor que domina la cultura japonesa, que la conoce y la retrata con profundo respeto, y eso se percibe con cada destalle que recoge su libro. Además, es un auténtico placer descubrir esas joyas de la filosofía nipona en boca de sus personajes o en la descripción de los paisajes.

Precisamente los personajes constituyen uno de los elementos mejor trabajados de la obra: vemos cómo son al principio de la historia y cómo, a medida que esta avanza, evolucionan, aprenden y se transforman hasta revelar su verdadera naturaleza. Confieso que se les coge mucho cariño y que se acaban quedando contigo una vez terminada la lectura (al menos en mi caso). Me ha gustado especialmente reencontrarme con personajes de dos de las anteriores novelas de David B. Gil: El guerrero a la sombra del cerezo y Ocho millones de dioses. No diré más, pues no quiero estropear ninguna de estas novelas a los posibles lectores; lo único que sí quiero repetir es que la primera que he mencionado es mi novela favorita, sin lugar a dudas.

Debo hacer mención al magistral dominio del tiempo narrativo que muestra el autor: nos lleva adelante y atrás en la historia con tal maestría que casi no percibimos el salto temporal. Utiliza las analepsis en los momentos indicados y con gran fluidez, haciendo viajar al lector con naturalidad por la trama. Destaca un momento de la historia en el que somos testigos de un mismo acontecimiento desde el foco de personajes diferentes. Me ha fascinado cómo ha conducido esta escena el autor, con gran pericia e inteligencia, de modo que logra incrementar considerablemente la expectación del lector.

En su día lo comenté en la reseña de El guerrero a la sombra del cerezo: resulta admirable el concienzudo trabajo de investigación y documentación que hace David B. Gil, ya que abre una ventana al pasado para mostrarnos el Japón auténtico, casi como si un japonés nos lo estuviera describiendo, en lugar de un occidental. Y me reafirmo en mis palabras: este autor emula en sus páginas el trabajo artístico (y poético incluso) que hicieran Arika Kurosawa o Misaki Kobayashi en sus películas. Desde mi humilde opinión: sublime.

En cuanto a la edición que he leído, de la editorial SUMA (ISBN: 9788491297000), es cómoda de leer, con márgenes amplios que facilitan la lectura y ligera para ser la versión «grande» (recientemente han sacado la versión bolsillo). El libro tiene 376 páginas e incluye al final un glosario de términos japoneses que aparecen a lo largo de la historia. También hay notas a pie de página, no son excesivas y resultan muy útiles.

Para terminar (puesto que seguiría durante páginas y no me parece sensato), recomiendo muchísimo esta novela a los amantes del suspense y la novela negra, también a quienes disfrutan con la novela histórica y a cualquier persona que disfrute con historias complejas de intrigas y conspiraciones.

Y, obviamente, la recomiendo sobre todo a quienes, como yo, son fervientes amantes de la cultura japonesa y desean embarcarse en un viaje hacia el shogunato Tokugawa y el Japón feudal. Si os gustan las historias de samuráis, shinobis y venganzas, este es vuestro libro.

Nos leemos pronto, ¡felices lecturas!

T.


Con las manos en las letras © 2023 by Tania Suárez Rodríguez is licensed under CC BY-NC-ND 4.0 

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