Parásito

Intento entender este cambio de sentido. La realidad de lo absurdo anclándose a la vida como un parásito. Y un silencio compartido que se aleja de un millar de gritos hambrientos de sangre.

Intento tomar las piezas de un puzzle que no encaja. Se rompieron los bordes para incrustar espanto. La vida pierde luz, se encoge, bajo un manto de ignorancia que insiste en clavar sus garras. Y mientras…

Los mirlos celebran el rosicler de las mañanas…
Los azulejos bostezan en un estallido añil…
Los ríos acarician la castigada piel de Gaia…

Intento entender la destrucción de toda lógica. De convertir el mundo en una caja de cristal sin bisagras donde la moral se arranca pétalo a pétalo.
La vida es desnudada de empatía, es privada de compasión. Reina el solipsismo. La división. El mundo más conectado del mundo se desconecta. Se rompe.

Intento comprender, forzarme a seguir luchando por un futuro que no augura más que dolor. Observo fragmentos de sentido que se desgajan, se alejan sin posibilidad de retorno, para ser sustituidos por la sinrazón.

Intento entender cómo pueden cumplirse las distopías más atroces. Aquellas que borran los sentidos, las esencias. Aquellas que recortan los significados de las palabras y les arrancan las semánticas. El parásito sigue engordando y entonces bien es mal; mal es bien. Respeto es debilidad; agresión es paz.
Intento…
Lo intento…, pero—
no lo—
no—
puedo, no—
la vida toda—
[silencio]
[ ]
[ ]
toda la vida intentando entender y ahora
me pregunto—
para qué.

*
Permitidme cerrar esta reflexión, que no pretendía compartir, con los dos últimos versos del poema «Rebelión» de Ángela Figuera (no he encontrado el año de publicación, pero se puede situar entre 1948 y 1958). Han transcurrido casi 80 años y la humanidad sigue sin aprender nada. Sin hacer nada. Solo conformándose. ¿Hasta cuándo?

«(…) ¿Por qué lograr espigas que maduren
para una siega de ametralladoras?
¿Por qué llenar prisiones y cuarteles?
¿Por qué suministrar carne con nervios
al agrio espino de las alambradas,
bocas al hambre y ojos al espanto?

¿Es necesario continuar un mundo
en que la sangre más fragante y pura
no vale lo que un litro de petróleo,
y el oro pesa más que la belleza,
y un corazón, un pájaro, una rosa
no tienen la importancia del uranio?»


Con las manos en las letras © 2023 by Tania Suárez Rodríguez is licensed under CC BY-NC-ND 4.0 

Soy Tania

¡ALBRICIAS, AMANTES DE LAS LETRAS!
Os doy la bienvenida

Mi pequeño gran espacio para dejar volar la imaginación, dar libertad a la creatividad y jugar con las palabras.

Escucha mi pódcast en iVoox y en Spotify