En un sinsentido absurdo y consentido, ¿qué hacer con las palabras? ¿Cómo decir lo que se debió haber dicho, cómo desnudarse de frases que jamás debieron ser pronunciadas? Dijo, dije, dijeron… Silencios, distancias, mutis imprevistos. ¿Cómo borrar el espacio infinito que separa quienes somos? Los de verdad, sin disfraces ni máscaras. Los auténticos, sin orgullos ni prejuicios.
Son varias.
Varias ya.
Voces que callan, que languidecen.
Y mueren, sin morir. Porque siguen. Siguen
aquí. Fantasmas
de lo que pudo ser
de lo que una vez fue
de lo que no volverá
a ser. Y aun así—
vuelven. Visiones de un calor
que se licuó, de una sonrisa
que se extinguió
momentos que el tiempo decidió secuestrar
y exilió a un pasado
presente. Y esas voces gritan
en silencio, mueren
callando. Son voces que se van y no
vuelven
aunque siempre
están.
T.
*Fotografía de Pok Rie (Pexels)
Con las manos en las letras © 2023 by Tania Suárez Rodríguez is licensed under CC BY-NC-ND 4.0







