Me roba la oscuridad una luz insolente
penetra en la noche, sin que nada le frene—
Mancillan, profanan, sus luces hirientes;
me fuerzan, me ultrajan—
me dejan inconsciente.
Una locuaz bacanal de haces punzantes
dispara su horda de balazos rutilantes
y ahoga cada rincón de la ciudad.
Su atroz resplandor embiste sin piedad,
satura los sentidos, extirpa toda paz—
asedia y se adueña de mi soledad,
mientras convierte las calles en un lodazal.
Mi cordura aterrada busca un refugio,
pero no halla para su tormento el escudo;
sabiéndose presa de aquella tirana claridad,
sucumbe, cegada, a su fosa de banalidad.
T.
Con las manos en las letras © 2023 by Tania Suárez Rodríguez is licensed under CC BY-NC-ND 4.0









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