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Leer más →: La red de Morfeo*Este texto está inspirado en el cuento «El sueño violado» de la escritora Luisa Mercedes Levinson. «Somos del mismo material con que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños» (Shakespeare). Cerré los ojos y al abrirlos me descubrí en un lugar completamente distinto. Estaba en un…
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Leer más →: DesnudaDesnuda enterrada en el agua de la bañera, entre burbujas de jabón. Observo mi cuerpo la piel blanca casi transparente, las pecas y lunares
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Leer más →: Batalla de papelEscribo a la desesperada inventando un conjuro mágico que devore las sombras con su luz; escojo con cuidado palabras que calmen mi pecho y suavicen mi respiración. Escribo para aplacar el estallido de ira, de pura frustración;
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Leer más →: Una hoguera en la nocheSe marchó o tal vez nunca existió aquella chispa que encendimos juntos, ilusionados los dos. Ese fuego compartido como una hoguera en la noche ardía con rabioso fervor y lograba acariciar las estrellas, inflamándolas hasta fundirse en su brillo.
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Leer más →: Miradas cómplicesMe enfrento al papel en blanco de esta libreta que lleva eones encerrada en un cajón. Me mira con desdén, como si estuviera ofendida por haberla condenado a la prisión del olvido, allí, entre los demás artilugios de oficina. Mis ojos buscan su perdón, sumisa, pero ella me castiga con…
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Leer más →: Soy… silencioSoy lo que callo, lo que no digo. Soy el silencio compartido, la nada dibujada en un tiempo que nunca fue.
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Leer más →: PoéticaVino primero elegante, inalcanzable y yo la respeté en la distancia. Luego se acercó, vestida con dulces palabras dibujando una melodía que me seducía el alma.
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Leer más →: La mirada de los espejosEntré al ascensor dejándome arrastrar por los pies y me deshice de aquella sonrisa impostada que siempre me acompañaba. Mi propia realidad me miraba de frente desde los cuatro espejos que forraban el amplio cubículo. Se elevaban imponentes, severos, como jueces desprovistos de piedad ante un reo indefenso. Cientos de…
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Leer más →: Me declaro culpableMe declaro culpable. Culpable de soñar, de creer que todo puede ser; culpable por velar a este espíritu inocente, sediento de ilusión.








